Por el año 1845 era Juan Manuel de Rosas el encargado de la defensa exterior de la Confederación del Río de la Plata. Tal vez esta sea la tarea más notable y vigorosa que llevo adelante el “Restaurador”, protegiendo la integridad del territorio nacional. Sirva este breve texto de homenaje a tal heroica labor de protección a la soberanía Argentina.
El 20 de Noviembre de 1845, el puerto de Buenos Aires fue bloqueado por las dos flotas más poderosas del mundo, la francesa y la británica.
El encargado de la defensa del territorio nacional fue el general Lucio N. Mansilla. El precario resguardo argentino estaba armado según el ingenio criollo. Tres enormes cadenas atravesaban el imponente Paraná de costa a costa sostenidas en 24 barquitos, diez de ellos cargados de explosivos.
La lucha, claramente desigual, duró varias horas hasta que por la tarde la flota franco-inglesa desembarcó. La escuadra invasora pudo cortar las cadenas y continuar su viaje hacia el norte. En la acción de la Vuelta de Obligado murieron doscientos cincuenta argentinos y medio centenar de invasores europeos.
Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847, mientras que los franceses lo hicieron un año después. La firme actitud de Rosas durante los bloqueos le valió la felicitación del general San Martín y un apartado especial en su testamento: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sur le será entregado al general Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”.
Podemos concluir señalando que debido a la heroica defensa del territorio argentino, en esta fecha se celebra el día de la soberanía nacional.
Posteriormente la Convención Arana-Southern en 1849, que selló la paz con Gran Bretaña en donde el gobierno de Su Majestad Británica reconocerá “ser la navegación del Río Paraná una navegación interior de la Confederación Argentina y sujeta solamente a sus leyes y reglamentos; lo mismo que la del Río Uruguay en común con el Estado Oriental”.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar
lunes 28 de noviembre de 2011
miércoles 6 de julio de 2011
Elecciones provinciales 2011
Tras las elecciones misioneras del domingo 26 de Junio de 2011, en las cuales se han elegido gobernador, intendentes, diputados y concejales, las mismas han arrojado datos de interesante consideración.
En principio el Gobernador actual ha ratificado su mandato y fue reelecto por el voto popular de 372.490 misioneros, conforme lo señalan los datos arrojados por el escrutinio definitivo efectuado por el Tribunal Electoral de Misiones.
Esta es una cantidad histórica, que establece un nuevo record en la política misionera y una importante legitimación al primer mandatario actual que obtuvo más del 70 % de los votos válidamente emitidos.
No es menor señalar que la segunda fuerza política en la Provincia fue el voto en blanco, lo que representa un profundo desinterés del electorado al momento de optar por otra opción dirigencial.
Ello amerita un profundo análisis por parte del los partidos, como la UCR, PJ, Trabajo y Progreso, entre otros, ya que no han podido generar en la ciudadanía una alternativa firme de gobierno, distinta a la del partido gobernante. Esto sin dejar de señalar que existieron en la provincia, algunos municipios en los cuales los candidatos a intendentes de estos partidos no superaron siquiera 20 votos. Esta situación casi roza una crisis partidaria, ya que el nuestro es un sistema basado en el voto democrático y la representatividad de los electos.
Asimismo estas fuerzas opositoras debaten por aportar algún diputado más a la Cámara de Representantes provincial, ya que nuestra carta magna señala que, cuando menos el tercio de los diputados deben pertenecer a las minorías. El Frente Renovador estaría legitimado, según los votos obtenidos, para aportar cerca de dieciocho (18) diputados, y así, dejar al resto de los partidos con menos cantidad del tercio establecido por constitución (Art. 48º, inciso 5 de la Constitución de Misiones).
El argumento oficialista que se propugna en contra de la postura anterior es el principio de la soberanía popular, ya que si el pueblo ha optado por una fuerza de gobierno, sería ilegitimo que ingresen mayor cantidad de “representantes del pueblo” por partidos políticos que no poseen dicha representación.
De todas maneras esta cuestión es inédita en nuestra Provincia y será la propia Justicia Electoral la que dirima el asunto, otorgando las bancas correspondientes a cada partido.
Como conclusión final, considero que no caben muchas excusas ante un resultado de tamaña contundencia. Los análisis pueden variar en relación a quienes los realicen, pero la realidad marca que el pueblo ha elegido a sus representantes de forma clara y abrumadora, con una participación de casi el 75 % del electorado, y deberán ser los partidos opositores los que lleven a cabo las críticas correspondientes puertas adentro.
Las fuerzas políticas tendrán que ofrecer planes estratégicos de gestión orientados a las verdaderas necesidades de los habitantes, ya que basando una campaña electoral únicamente en la crítica a un modelo de gobierno, evidentemente, no basta.
Finalizando, deseo muchos éxitos a los gobernantes que han sido electos por el voto ciudadano y que los mismos posean la claridad necesaria para generar más desarrollo a nuestra Provincia.
En principio el Gobernador actual ha ratificado su mandato y fue reelecto por el voto popular de 372.490 misioneros, conforme lo señalan los datos arrojados por el escrutinio definitivo efectuado por el Tribunal Electoral de Misiones.
Esta es una cantidad histórica, que establece un nuevo record en la política misionera y una importante legitimación al primer mandatario actual que obtuvo más del 70 % de los votos válidamente emitidos.
No es menor señalar que la segunda fuerza política en la Provincia fue el voto en blanco, lo que representa un profundo desinterés del electorado al momento de optar por otra opción dirigencial.
Ello amerita un profundo análisis por parte del los partidos, como la UCR, PJ, Trabajo y Progreso, entre otros, ya que no han podido generar en la ciudadanía una alternativa firme de gobierno, distinta a la del partido gobernante. Esto sin dejar de señalar que existieron en la provincia, algunos municipios en los cuales los candidatos a intendentes de estos partidos no superaron siquiera 20 votos. Esta situación casi roza una crisis partidaria, ya que el nuestro es un sistema basado en el voto democrático y la representatividad de los electos.
Asimismo estas fuerzas opositoras debaten por aportar algún diputado más a la Cámara de Representantes provincial, ya que nuestra carta magna señala que, cuando menos el tercio de los diputados deben pertenecer a las minorías. El Frente Renovador estaría legitimado, según los votos obtenidos, para aportar cerca de dieciocho (18) diputados, y así, dejar al resto de los partidos con menos cantidad del tercio establecido por constitución (Art. 48º, inciso 5 de la Constitución de Misiones).
El argumento oficialista que se propugna en contra de la postura anterior es el principio de la soberanía popular, ya que si el pueblo ha optado por una fuerza de gobierno, sería ilegitimo que ingresen mayor cantidad de “representantes del pueblo” por partidos políticos que no poseen dicha representación.
De todas maneras esta cuestión es inédita en nuestra Provincia y será la propia Justicia Electoral la que dirima el asunto, otorgando las bancas correspondientes a cada partido.
Como conclusión final, considero que no caben muchas excusas ante un resultado de tamaña contundencia. Los análisis pueden variar en relación a quienes los realicen, pero la realidad marca que el pueblo ha elegido a sus representantes de forma clara y abrumadora, con una participación de casi el 75 % del electorado, y deberán ser los partidos opositores los que lleven a cabo las críticas correspondientes puertas adentro.
Las fuerzas políticas tendrán que ofrecer planes estratégicos de gestión orientados a las verdaderas necesidades de los habitantes, ya que basando una campaña electoral únicamente en la crítica a un modelo de gobierno, evidentemente, no basta.
Finalizando, deseo muchos éxitos a los gobernantes que han sido electos por el voto ciudadano y que los mismos posean la claridad necesaria para generar más desarrollo a nuestra Provincia.
miércoles 23 de marzo de 2011
REPRESA
El tema está lanzado desde hace rato en la sociedad misionera.
El debate al respecto se ha mediatizado y politizado con acusaciones cruzadas, de una manera muy fugaz y liviana, por parte de los políticos y comunicadores sociales.
Con esto hago referencia a la instalación de la represa de GARABÍ. Este, tal vez es “EL” tema de debate de la actualidad.
A consideración de la sociedad, este parece ser el punto más sensible de todos los posibles cruces que pueden tener los diferentes partidos políticos de la provincia.
Sin embargo, cuando el ciudadano misionero quiere informarse de forma fehaciente, con técnicos especialistas, estudios medio ambientales y socio-económicos, no parece tomarse realmente en serio la cuestión.
Se plantea la instalación de una represa como un tema liviano. Se postulan dos ideas antagónicas; el “SÍ” y el “NO”, pero sin brindar a la sociedad información verídica, concreta, argumentada y sincera.
La finalización de las obras de YACYRETA, con cierre definitivo mediando presencia de la Presidente Fernández de Kirchner, ha puesto en carpeta principal de discusión este controvertido tema.
Los diversos espacios políticos vacilan entre el apoyo, el rechazo y la duda, sin dar argumentos serios, con basamento más en opiniones, que en informe técnicos idóneos.
Creo que debe someterse este tema a consideración urgente de la sociedad. Pero la sociedad misma debe reclamar que la clase dirigencial brinde información certera al respecto, para poder deliberar sobre la viabilidad de una nueva represa en la provincia.
Desde ya aclaro que no intento tomar postura positiva o negativa de este tema.
Creo que los misioneros merecen información cierta para poder deliberar y decidir al respecto.
Considero de mucha ayuda cualquier tipo de aporte de material didáctico – informativo que posean.
Dejen su opinión al respecto, ya que es un tema de amplio debate y con muchas aristas para un análisis profundo.
El debate al respecto se ha mediatizado y politizado con acusaciones cruzadas, de una manera muy fugaz y liviana, por parte de los políticos y comunicadores sociales.
Con esto hago referencia a la instalación de la represa de GARABÍ. Este, tal vez es “EL” tema de debate de la actualidad.
A consideración de la sociedad, este parece ser el punto más sensible de todos los posibles cruces que pueden tener los diferentes partidos políticos de la provincia.
Sin embargo, cuando el ciudadano misionero quiere informarse de forma fehaciente, con técnicos especialistas, estudios medio ambientales y socio-económicos, no parece tomarse realmente en serio la cuestión.
Se plantea la instalación de una represa como un tema liviano. Se postulan dos ideas antagónicas; el “SÍ” y el “NO”, pero sin brindar a la sociedad información verídica, concreta, argumentada y sincera.
La finalización de las obras de YACYRETA, con cierre definitivo mediando presencia de la Presidente Fernández de Kirchner, ha puesto en carpeta principal de discusión este controvertido tema.
Los diversos espacios políticos vacilan entre el apoyo, el rechazo y la duda, sin dar argumentos serios, con basamento más en opiniones, que en informe técnicos idóneos.
Creo que debe someterse este tema a consideración urgente de la sociedad. Pero la sociedad misma debe reclamar que la clase dirigencial brinde información certera al respecto, para poder deliberar sobre la viabilidad de una nueva represa en la provincia.
Desde ya aclaro que no intento tomar postura positiva o negativa de este tema.
Creo que los misioneros merecen información cierta para poder deliberar y decidir al respecto.
Considero de mucha ayuda cualquier tipo de aporte de material didáctico – informativo que posean.
Dejen su opinión al respecto, ya que es un tema de amplio debate y con muchas aristas para un análisis profundo.
viernes 3 de septiembre de 2010
2011
Cuanto tiempo ha pasado desde la última vez que se hablo en la Argentina de algún tema de relevancia para la sociedad en términos serios, que reflejen la voluntad política de sostener un plan de Estado.
Más bien, los políticos se centran en cuestiones espurias.
No existe debate serio sobre políticas de reinversión y distribución de la renta pública; ni planes para frenar, o cuando menos, morigerar la inflación. Nada de ello.
El debate actual se centra en quien será el candidato a ocupar el cargo de Presidente de la Nación.
Y para el desarrollo de su campaña se sigue la típica política personalista que tanto caracteriza a nuestros funcionarios públicos y aspirantes.
La idea parecería ser el impulso de un discurso simple, basado en la honestidad del candidato (a mi modo de ver, alocución un poco gastada) o en la capacidad de gestión ya demostrada.
Pero en este momento es en donde tenemos que comenzar la intervención ciudadana.
¿Cómo?, se preguntarán seguramente. Pues la respuesta es el compromiso. Debemos exigir que los candidatos se esfuercen en la realización de planes, no individuales, sino colectivos. Pensar no solamente en lo que acontecerá de aquí a 4 años, sino en políticas públicas que permitan el desarrollo de las generaciones venideras.
Un factor clave es el desarrollo que necesita la infraestructura de los bienes de uso público a nivel Nacional, Provincial y Municipal.
Cuando me refiero al desarrollo lo hago en términos cualitativos, dotando de insumos completos y seguros a los hospitales, escuelas con elementos de trabajo y maestros conformes que den clases.
Parece ser que los funcionarios tienen las estadísticas como principal arma a la hora del debate. El problema es que las mismas reflejan crecimiento, en términos cuantitativos, pero no la calidad del producto.
Parece ser que se hacen oídos sordos a las peticiones de los habitantes de mayor seguridad, salud y educación. Esto reflejando las que parecen ser funciones básicas, insustituibles de un Estado responsable y progresista.
El momento tiene que llegar. El punto de inflexión puede coincidir con el Bicentenario de la Patria.
Depende de nosotros, del esfuerzo que podamos exigir al funcionario y al aspirante para que propongan propuestas serias. No promesas.
Proposiciones basadas en planes, que razonablemente nos permitan entender que es posible. Sin dejar de lado de la previsión de gastos, o sea, de donde saldrá el dinero para todos y cada uno de las ofertas.
Comencemos a exigir desde hoy y podremos tener políticas el día de mañana.
Más bien, los políticos se centran en cuestiones espurias.
No existe debate serio sobre políticas de reinversión y distribución de la renta pública; ni planes para frenar, o cuando menos, morigerar la inflación. Nada de ello.
El debate actual se centra en quien será el candidato a ocupar el cargo de Presidente de la Nación.
Y para el desarrollo de su campaña se sigue la típica política personalista que tanto caracteriza a nuestros funcionarios públicos y aspirantes.
La idea parecería ser el impulso de un discurso simple, basado en la honestidad del candidato (a mi modo de ver, alocución un poco gastada) o en la capacidad de gestión ya demostrada.
Pero en este momento es en donde tenemos que comenzar la intervención ciudadana.
¿Cómo?, se preguntarán seguramente. Pues la respuesta es el compromiso. Debemos exigir que los candidatos se esfuercen en la realización de planes, no individuales, sino colectivos. Pensar no solamente en lo que acontecerá de aquí a 4 años, sino en políticas públicas que permitan el desarrollo de las generaciones venideras.
Un factor clave es el desarrollo que necesita la infraestructura de los bienes de uso público a nivel Nacional, Provincial y Municipal.
Cuando me refiero al desarrollo lo hago en términos cualitativos, dotando de insumos completos y seguros a los hospitales, escuelas con elementos de trabajo y maestros conformes que den clases.
Parece ser que los funcionarios tienen las estadísticas como principal arma a la hora del debate. El problema es que las mismas reflejan crecimiento, en términos cuantitativos, pero no la calidad del producto.
Parece ser que se hacen oídos sordos a las peticiones de los habitantes de mayor seguridad, salud y educación. Esto reflejando las que parecen ser funciones básicas, insustituibles de un Estado responsable y progresista.
El momento tiene que llegar. El punto de inflexión puede coincidir con el Bicentenario de la Patria.
Depende de nosotros, del esfuerzo que podamos exigir al funcionario y al aspirante para que propongan propuestas serias. No promesas.
Proposiciones basadas en planes, que razonablemente nos permitan entender que es posible. Sin dejar de lado de la previsión de gastos, o sea, de donde saldrá el dinero para todos y cada uno de las ofertas.
Comencemos a exigir desde hoy y podremos tener políticas el día de mañana.
martes 25 de mayo de 2010
Bicentenario
Hoy se cumplen doscientos años de la Revolución de Mayo. Es por eso que con tanto orgullo festejamos el Bicentenario de la patria.
Los movimientos revolucionarios comenzaron a partir de la llegada de la noticia de la caída de la Junta Central de Sevilla y de la prisión de los reyes Carlos IV y Fernando VII. Desde ese momento los acontecimientos se precipitaron. Napoleón dominaba Europa y eso alentaba a los próceres argentinos a iniciar la actividad emancipadora, no solamente de Argentina, sino de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
En la plaza de la Victoria, actual plaza de Mayo, se reunieron aproximadamente a las 9 de la mañana los vecinos de Buenos Aires encabezados por Domingo French y Antonio Beruti. El clima era frío y lluvioso, pero la sensación térmica de los corazones caldeado.
Luego de ello, se anunció la conformación de una Junta de Gobierno presidida por Cornelio Saavedra, Mariano Moreno y Juan Jose Passo secretarios, los vocales eran Manuel Belgrano, Juan José Castelli, el militar Azcuenaga, el sacerdote Manuel Alberti y los comerciantes Larratea y Matheu.
Desde este momento se inició un nuevo proceso en la historia de América.
Muchos autores sostienen que desde 1810 nace la Nación Argentina, formando su organización política que, en 1816, se declarara como independiente.
Este movimiento no fue una improvisación, sino que fue un proceso filosófico marcado por las ideas revolucionarias del extranjero, las cuales fueron receptadas por los políticos Argentinos.
Si bien este es el mero inicio de nuestra historia como Nación, debemos celebrar este acontecimiento con el debido respeto y admiración que se merecen las personas que lucharon por una patria fuera de la dominación de España.
Es necesario hacer un punto de inflexión. Reconocer lo que logramos como sociedad e inventariar las conquistas que nos quedan, que sin lugar a duda son muchas.
Los políticos actuales tienen mucho que emular de aquellos patriotas que supieron guiar a la patria a conseguir los laureles y el reconocimiento del mundo entero.
La sociedad necesita recomponer los lazos de hermandad entre argentinos, dar pie al diálogo, al consenso y primordialmente a la razón.
No obstante ello, debemos recordar lo grande de esta Nación y de sus habitantes, que han sabido reponerse de las más complejas crisis institucionales y económicas.
Tenemos una patria grande, construida por argentinos, y es nuestro deber defenderla y hacerla más prospera, para los presentes y las próximas generaciones.
Los movimientos revolucionarios comenzaron a partir de la llegada de la noticia de la caída de la Junta Central de Sevilla y de la prisión de los reyes Carlos IV y Fernando VII. Desde ese momento los acontecimientos se precipitaron. Napoleón dominaba Europa y eso alentaba a los próceres argentinos a iniciar la actividad emancipadora, no solamente de Argentina, sino de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
En la plaza de la Victoria, actual plaza de Mayo, se reunieron aproximadamente a las 9 de la mañana los vecinos de Buenos Aires encabezados por Domingo French y Antonio Beruti. El clima era frío y lluvioso, pero la sensación térmica de los corazones caldeado.
Luego de ello, se anunció la conformación de una Junta de Gobierno presidida por Cornelio Saavedra, Mariano Moreno y Juan Jose Passo secretarios, los vocales eran Manuel Belgrano, Juan José Castelli, el militar Azcuenaga, el sacerdote Manuel Alberti y los comerciantes Larratea y Matheu.
Desde este momento se inició un nuevo proceso en la historia de América.
Muchos autores sostienen que desde 1810 nace la Nación Argentina, formando su organización política que, en 1816, se declarara como independiente.
Este movimiento no fue una improvisación, sino que fue un proceso filosófico marcado por las ideas revolucionarias del extranjero, las cuales fueron receptadas por los políticos Argentinos.
Si bien este es el mero inicio de nuestra historia como Nación, debemos celebrar este acontecimiento con el debido respeto y admiración que se merecen las personas que lucharon por una patria fuera de la dominación de España.
Es necesario hacer un punto de inflexión. Reconocer lo que logramos como sociedad e inventariar las conquistas que nos quedan, que sin lugar a duda son muchas.
Los políticos actuales tienen mucho que emular de aquellos patriotas que supieron guiar a la patria a conseguir los laureles y el reconocimiento del mundo entero.
La sociedad necesita recomponer los lazos de hermandad entre argentinos, dar pie al diálogo, al consenso y primordialmente a la razón.
No obstante ello, debemos recordar lo grande de esta Nación y de sus habitantes, que han sabido reponerse de las más complejas crisis institucionales y económicas.
Tenemos una patria grande, construida por argentinos, y es nuestro deber defenderla y hacerla más prospera, para los presentes y las próximas generaciones.
miércoles 24 de marzo de 2010
34 Años del golpe militar
Hoy, 24 de marzo de 2010, se cumplen 34 años del golpe de Estado más brutal y sanguinario que tuvo que sufrir la Argentina en su historia.
Justamente el 24 de marzo de 1976 Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti lanzaron la proclama en la cual declararon que la república no podía solucionar por vías institucionales sus conflictos internos y, por ello, se hacía necesario la intervención de las Fuerzas Armadas.
Algunas de las tristes declaraciones de estos militares en la proclama fueron las de “terminar con el desgobierno, la corrupción y el flagelo subversivo, y sólo está dirigida contra quienes han delinquido y cometido abusos del poder”. Obviamente, nada de eso se cumplió.
El nuevo gobierno se autotitulo “Proceso de Reorganización Nacional” y algunas de sus primeras medidas gubernamentales no fueron las más felices, ejemplo de ello es que establecieron la pena de muerte para quienes hirieran o mataran a cualquier integrante de las fuerzas de seguridad, la clausura del Congreso Nacional, el reemplazo de todos los miembros de la Corte Suprema de Justicia por jueces adictos al nuevo régimen, el allanamiento y la intervención de los sindicatos, la prohibición de toda actividad política y la imposición de una fuerte censura sobre todos los medios de comunicación.
Siguiendo con la inefable “reorganización” ubicaron en casi todos los ministerios a militares, excepto en los de economía y educación. Las gobernaciones también fueron adjudicadas a miembros de las tres fuerzas, y las intendencias, en su mayoría, a civiles militantes de partidos políticos como el radicalismo o el peronismo.
Eso sin contar con los excesos que se cometieron con respecto a las constantes y repetidas violaciones a los Derechos Humanos. Miles de detenidos en centros clandestinos, torturados y presionados por militares dejaron un total de aproximadamente 30.000 desaparecidos.
Fue un proceso muy duro de sobrellevar para la sociedad argentina, y lo sigue siendo aún. Vestigios de las heridas que se han generado aún perduran en las personas que vivieron esos días desde el 1976 hasta el 1983 en donde cayó la junta militar. El dolor ha traspasado las generaciones, ya que también hay hijos de personas desaparecidas que buscan a sus familias biológicas.
Pero considero que este día, como los que le precedan, deben servir para poder pensar, reflexionar sobre que hicimos y que nos llevo a eso. No es de buen argentino olvidar que como lo dice Juan Gelman “El golpe del ’76 se dio con un consenso social bastante grande, sobre todo en la pequeña burguesía urbana y en los sectores urbanos”.
Como ciudadanos fervientes de justicia debemos proponernos otros lemas con independencia del “NUNCA MAS”.
El fortalecimiento de la democracia. Que la misma no se vea resquebrajada por crisis económicas, políticas, sociales, culturales o la que fuere. Es imperante que todos participemos en ese fin tan enorgullecedor y enaltecedor para lograr que ningún otro autoritario se adueñe del poder de manera ilegítima.
Los problemas de la democracia los debemos resolver con más democracia, con mucho más diálogo, consensos, acuerdos, y vistas hacía el bien común.
La crisis de representatividad política sufrida en el 2001 fue resuelta por las vías constitucionales y reglamentarias pertinentes. Todo un ejemplo a tomar en cuenta para los años de futuras dificultades institucionales.
El objetivo de los políticos actuales es darle mayor democracia y república a nuestra Nación, y entender que el disentir no es pelear, y que la mejor manera de criticar es proponer y no censurar. Esos son los objetivos actuales en lo que respecta a los dirigentes de hoy, o por lo menos deberían serlos.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar
Justamente el 24 de marzo de 1976 Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti lanzaron la proclama en la cual declararon que la república no podía solucionar por vías institucionales sus conflictos internos y, por ello, se hacía necesario la intervención de las Fuerzas Armadas.
Algunas de las tristes declaraciones de estos militares en la proclama fueron las de “terminar con el desgobierno, la corrupción y el flagelo subversivo, y sólo está dirigida contra quienes han delinquido y cometido abusos del poder”. Obviamente, nada de eso se cumplió.
El nuevo gobierno se autotitulo “Proceso de Reorganización Nacional” y algunas de sus primeras medidas gubernamentales no fueron las más felices, ejemplo de ello es que establecieron la pena de muerte para quienes hirieran o mataran a cualquier integrante de las fuerzas de seguridad, la clausura del Congreso Nacional, el reemplazo de todos los miembros de la Corte Suprema de Justicia por jueces adictos al nuevo régimen, el allanamiento y la intervención de los sindicatos, la prohibición de toda actividad política y la imposición de una fuerte censura sobre todos los medios de comunicación.
Siguiendo con la inefable “reorganización” ubicaron en casi todos los ministerios a militares, excepto en los de economía y educación. Las gobernaciones también fueron adjudicadas a miembros de las tres fuerzas, y las intendencias, en su mayoría, a civiles militantes de partidos políticos como el radicalismo o el peronismo.
Eso sin contar con los excesos que se cometieron con respecto a las constantes y repetidas violaciones a los Derechos Humanos. Miles de detenidos en centros clandestinos, torturados y presionados por militares dejaron un total de aproximadamente 30.000 desaparecidos.
Fue un proceso muy duro de sobrellevar para la sociedad argentina, y lo sigue siendo aún. Vestigios de las heridas que se han generado aún perduran en las personas que vivieron esos días desde el 1976 hasta el 1983 en donde cayó la junta militar. El dolor ha traspasado las generaciones, ya que también hay hijos de personas desaparecidas que buscan a sus familias biológicas.
Pero considero que este día, como los que le precedan, deben servir para poder pensar, reflexionar sobre que hicimos y que nos llevo a eso. No es de buen argentino olvidar que como lo dice Juan Gelman “El golpe del ’76 se dio con un consenso social bastante grande, sobre todo en la pequeña burguesía urbana y en los sectores urbanos”.
Como ciudadanos fervientes de justicia debemos proponernos otros lemas con independencia del “NUNCA MAS”.
El fortalecimiento de la democracia. Que la misma no se vea resquebrajada por crisis económicas, políticas, sociales, culturales o la que fuere. Es imperante que todos participemos en ese fin tan enorgullecedor y enaltecedor para lograr que ningún otro autoritario se adueñe del poder de manera ilegítima.
Los problemas de la democracia los debemos resolver con más democracia, con mucho más diálogo, consensos, acuerdos, y vistas hacía el bien común.
La crisis de representatividad política sufrida en el 2001 fue resuelta por las vías constitucionales y reglamentarias pertinentes. Todo un ejemplo a tomar en cuenta para los años de futuras dificultades institucionales.
El objetivo de los políticos actuales es darle mayor democracia y república a nuestra Nación, y entender que el disentir no es pelear, y que la mejor manera de criticar es proponer y no censurar. Esos son los objetivos actuales en lo que respecta a los dirigentes de hoy, o por lo menos deberían serlos.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar
miércoles 3 de marzo de 2010
Vaivenes de marzo
Hablar de política en la Argentina se está haciendo cada día un poco más complejo.
Más que hablar, se complejiza el entendimiento de la actualidad, tanto en su faz social, como económica, política y jurídica.
Hay idas y vueltas, chicanas, amenazas, rencores y otros tipos de comportamientos erráticos en los políticos que ocupan bancas en el congreso y cargos en la administración pública.
Pero empecemos por precisar algunos conceptos de nuestro escenario político.
Las elecciones de autoridades de la cámara de diputados de la nación se dieron en diciembre, sin mayores peleas ya que ahí, el oficialismo conserva el relativo control.
Es otra la situación que se vive en el senado. En la cámara alta hay una paridad entre los miembros que se da casi para el pleito.
Hoy la oposición reunió los 37 senadores necesarios dando el quórum para poder sesionar y así logró imponerse en todas las comisiones, obteniendo la presidencia de 13.
Ahora, ¿Dónde está la complicación de esto? El problema para el oficialismo empieza con el tratamiento de los decretos que ha emitido para la utilización de las reservas del Banco Central destinados al pago de la deuda. Los mismos serán tratados mañana (4 de marzo) en la comisión bicameral de trámite legislativo, y tiene hora de inicio a las 9:30.
Se tratarán los nuevos decretos que emitió la titular del ejecutivo nacional para pagar a la Corporación Andina de Fomento (CAF) (decreto Nº 297/2010), que destinó 2.187 millones de dólares y el decreto de necesidad y urgencia (Nº298/2010) que tiene como fin pagar otros 800 millones de dólares a acreedores privados, todo ello sin pasar por el congreso.
Otro problema importante es la composición de la comisión de acuerdos del senado, que se encarga de dictaminar sobre los acuerdos pedidos por el Poder Ejecutivo para el nombramiento o remoción de funcionarios públicos. Esta misma comisión emitió un documento rechazando el pliego de nombramiento de Mercedes Marcó del Pont como Presidente del Banco Central. Seguramente este acto traerá una ola de discursos y de enfrentamientos mediáticos entre oficialismo y oposición.
Saliendo un poco del tecnicismo y para ir cerrando el planteo, apego a la idea de la Presidente Fernández de Kirchner, la cual manifestó que existen dos países, uno “real” y otro “virtual”.
El “virtual” es el que viven los políticos, llenos de peleas por poder e intereses espurios; el otro es el “real”, el de los ciudadanos, niños, jóvenes, adultos y todos los componentes humanos de nuestra república. En ese país hay hambre, necesidades y reclamos que no son satisfechos.
Es hora que este cuerpo deliberativo deje de ocuparse de peleas por el poder y comience a poner empeño en satisfacer las necesidades más urgentes de la población.
Luego de estos meses de “judicialización” de la política, estimo que es hora de resolver las incongruencias de los partidos políticos en donde corresponde, el Congreso de la Nación.
Nuestro país necesita debatir los temas que realmente le interesan al ciudadano que vive en la Argentina “real”. La educación de nuestros menores y la universitaria son claros ejemplos; la salud pública y estado de los hospitales no quedan atrás; entiendo que las cuestiones no son solo esas.
Dejo al criterio del lector acotar otros temas para seguir con el debate.
Más que hablar, se complejiza el entendimiento de la actualidad, tanto en su faz social, como económica, política y jurídica.
Hay idas y vueltas, chicanas, amenazas, rencores y otros tipos de comportamientos erráticos en los políticos que ocupan bancas en el congreso y cargos en la administración pública.
Pero empecemos por precisar algunos conceptos de nuestro escenario político.
Las elecciones de autoridades de la cámara de diputados de la nación se dieron en diciembre, sin mayores peleas ya que ahí, el oficialismo conserva el relativo control.
Es otra la situación que se vive en el senado. En la cámara alta hay una paridad entre los miembros que se da casi para el pleito.
Hoy la oposición reunió los 37 senadores necesarios dando el quórum para poder sesionar y así logró imponerse en todas las comisiones, obteniendo la presidencia de 13.
Ahora, ¿Dónde está la complicación de esto? El problema para el oficialismo empieza con el tratamiento de los decretos que ha emitido para la utilización de las reservas del Banco Central destinados al pago de la deuda. Los mismos serán tratados mañana (4 de marzo) en la comisión bicameral de trámite legislativo, y tiene hora de inicio a las 9:30.
Se tratarán los nuevos decretos que emitió la titular del ejecutivo nacional para pagar a la Corporación Andina de Fomento (CAF) (decreto Nº 297/2010), que destinó 2.187 millones de dólares y el decreto de necesidad y urgencia (Nº298/2010) que tiene como fin pagar otros 800 millones de dólares a acreedores privados, todo ello sin pasar por el congreso.
Otro problema importante es la composición de la comisión de acuerdos del senado, que se encarga de dictaminar sobre los acuerdos pedidos por el Poder Ejecutivo para el nombramiento o remoción de funcionarios públicos. Esta misma comisión emitió un documento rechazando el pliego de nombramiento de Mercedes Marcó del Pont como Presidente del Banco Central. Seguramente este acto traerá una ola de discursos y de enfrentamientos mediáticos entre oficialismo y oposición.
Saliendo un poco del tecnicismo y para ir cerrando el planteo, apego a la idea de la Presidente Fernández de Kirchner, la cual manifestó que existen dos países, uno “real” y otro “virtual”.
El “virtual” es el que viven los políticos, llenos de peleas por poder e intereses espurios; el otro es el “real”, el de los ciudadanos, niños, jóvenes, adultos y todos los componentes humanos de nuestra república. En ese país hay hambre, necesidades y reclamos que no son satisfechos.
Es hora que este cuerpo deliberativo deje de ocuparse de peleas por el poder y comience a poner empeño en satisfacer las necesidades más urgentes de la población.
Luego de estos meses de “judicialización” de la política, estimo que es hora de resolver las incongruencias de los partidos políticos en donde corresponde, el Congreso de la Nación.
Nuestro país necesita debatir los temas que realmente le interesan al ciudadano que vive en la Argentina “real”. La educación de nuestros menores y la universitaria son claros ejemplos; la salud pública y estado de los hospitales no quedan atrás; entiendo que las cuestiones no son solo esas.
Dejo al criterio del lector acotar otros temas para seguir con el debate.
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