sábado, 25 de abril de 2009

¿Libertad del sufragio?

Cuando un pueblo concurre a las urnas, en un proceso democratico libre, bien organizado, con candidatos encabezando propuestas serias, que busquen el bien común de la sociedad, se obtendrá como resultado la expresión de la voluntad popular sin vicios. Ahora, la complicación se da cuando el proceso se ve obstaculizado por maniobras distorcivas. A esto nos tienen acostumbrados nuestros políticos, a utilizar herramientas deshonestas como el clientelismo político, las propagandas excesivas (marcadas por el gran negocio que son las campañas electorales para los medios de comunicación), los ataques entre uno y otro candidatos, y un sin numero mas de achaques a la libertad de pensamiento, o por lo menos a la limpieza del pensamiento de los votantes. Más en una sociedad como la nuestra, viciada con la ignorancia, suministrada por un sistema educacional defectuoso y muy poco accesible para las clases que mas lo necesitan. Y no solo eso, el hambre que sufre la población, nubla la razón, y permite que un sufragio sea comprado por escazos productos alimenticios. Es obvio que las promesas estan a la orden del día. Promesas de una gestión mejor y de un mañana distinto. Pero el problema es que son promesas sin estructura, sin planes, sin una faz arquitectonica que permita desarrollarlas.
En las campañas se emplean grandes cantidades de dinero, que obviamente servirían para mejorar la calidad de vida del pobre en la Argentina, pero a ningún político parece importarle, ni opositor ni oficialista.
La situación se vuelve aún más engorrosa, cuando buscamos las soluciones. Se ve un gran vacío legal a la hora de sancionar estas conductas. Las campañas deberían tener un techo máximo de gasto, para que todos los aspirantes a cargos públicos puedan competir en igualdad, y que en un encuentro electoral prime la razón y las ideas, ante el gasto y el oportunismo. Una comisión reguladora y controladora de la actividad de cada uno de los partidos sería una solución. El Estado y los partidos políticos otorgarían trabajo a profesionales para que los comicios se desarrollen con total solvencia y transparencia, y de algún modo, parcialmente haya veedores que controlen que se cumplan los derechos y las obligaciones de electores y elegidos.
Resumiendo. El pueblo culto, ilustrado, calificado y conciente puede elegir correctamente a sus gobernantes. Pero en las humillantes circunstancias de desigualdad educativa que hay en nuestro país, esto no es posible. Lo más probable es que llegada la hora de los comicios, los candidatos piensen mas en como recaudar fondos, que en pensar un proyecto de Estado con propuestas serias y prácticas. Y en base a sus fines, esa es una buena estrategia, por que lo que los va a llevar a ocupar un cargo electivo va a ser la cantidad de cosas que den a la gente, no la cantidad de ideas que tengan. Tristemente esa no culpa, solamente, de los votantes, también es culpa de la falta de compromiso civico del resto de las personas con mayor cultura. Pero ese es otro tema.
Sería interesante reflexionar hasta donde somos REALMENTE libres de votar, hasta donde no nos distorcionan las ideas los políticos, exponiendo ideas generales. Y también hasta donde los medios de prensa AYUDAN a que entendamos la política. El marketing política esta a flor de piel, la carrera hacia los cargos también, y nosotros somos los que tenemos el poder de desición. Intentemos que la libertad del sufragio sea pura, conciente y real.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Libertad de sufragio?

Seria importante poder utilizar esta oracion sin los signos de interrogacion, mas bien seria excelentes aquellos signos de exclamacion para poder reafirmar nuestra calidad de ciudadanos libres, iguales y defensores de nuestra tan vapuleada democracia.


Ximena
Pero estamos en Argentina, somos Argentina.. y el sueño de Libertad Libertad! sigue siendo una linda utopìa. De la cual seria bueno hacernos cargo y responsables, no solamente al momento de entrar al cuarto oscuro sino tambien fiscalizar el tiempo pre y post elecciones. Pero nuevamente caemos en el facilismo al que estamos acostumbrados y me animo a decir hace casi un siglo, si total la culpa la tiene el otro; y no vemos que a nuestros derechos tambien le corrsponden obligaciones para con nuestro pais y para con nuestros pares.

Seria bueno empezar a mirar nuestras actitudes ciudadanas y reflexionar.. y ahi recien preguntarnos: ¿que hago yo para que la libertad de sufragio no exista en mi querido pais?

Daniel Garcia dijo...

Yo creo que de más esta decir que los argentinos no tenemos compromiso civico, o por lo menos, muy poco de nosotros somos capaces de comprometernos con la cultura electoral en nuestro país. Me incluyó en eso, por el simple hecho de ser un contemporáneo, y se que habrá vicios que tengo por vivir en una sociedad corrupta y desinteresada políticamente. Ahora, lo interesante es poder comprometerse, y subsanar lo más que se pueda, y tomar participacion de los actos políticos que nos interesen como ciudadanos. Por que eso también es parte de nuestra libertad, que de nada sirve tenerla expresada en una Constitución, si no la ejercemos.
danielr-garcia@hotmail.com

Anónimo dijo...

""""""Las campañas deberían tener un techo máximo de gasto, para que todos los aspirantes a cargos públicos puedan competir en igualdad, y que en un encuentro electoral prime la razón y las ideas, ante el gasto y el oportunismo"""" .... existe pero no se cumple, como muchas cosas en nuestra querida Argentina....El articulo 45 de la ley 26.215 de Financiamiento de los Partidos Politicos dice q en la elecion a cargos legislativos nacionales los gastos de la campañana no puede superar la suma equivalente a $1,50 por elector... NFD