jueves, 11 de junio de 2009

Ciudadanía ¿estas ahí?

Según las ciencias políticas, la ciudadanía de una persona se adquiere cuando se posee derecho al sufragio, acto permitido en nuestro sistema electoral a los 18 años. Esto nos permite ir al “cuarto oscuro” y elegir libremente nuestros representantes, que son los que gobernarán nuestro destino y el de nuestra patria por el plazo de cuatro años.
Pero esto no es todo. El ser un ciudadano conlleva mayores responsabilidades. Tal vez, no les demos la atención merecida por ser obligaciones tácitas, no escritas, pero que están en la moral cívica (o deberían estar) de todos los integrantes de una nación.
El sufragio debe ser pensado. Debemos elegir propuestas, proyectos, planes de gobierno, no seguir a figuras sin ideas, que se postulan para alcanzar un puesto bien remunerado, pero una vez allí, no luchan por el bienestar del pueblo.
Las crisis institucionales están a flor de piel. El revitalizamiento de los partidos políticos es una tarea de los ciudadanos. Es de vital importancia darle nueva vida a estas instituciones, por que estas son las estructuras básicas de la democracia. Deben funcionar como receptores de demandas sociales y generadores de opciones y soluciones ante estos problemas.
No podemos permanecer lejanos ni desinteresados ante está problemática, sino que debemos ser críticos – activos. Preguntar, opinar, denunciar, son algunas de nuestras obligaciones cívicas. Esto genera una indudable presión para los políticos, que deberán generar soluciones ante la basta demanda de necesidades del electorado.
Vivimos en una democracia, y muchos de nosotros nacimos en ella y no sufrimos ningún colapso institucional. Pero si dejamos atrás nuestra labor ciudadana, si nos olvidamos de ejercerla o no sabemos como, no servirá de nada. Para una democracia exitosa se necesita una sociedad comprometida, con convicciones de lucha y de participación. La existencia de políticos corruptos se debe a nuestra pobre intervención en la vida institucional del país, permitiendo, muchas veces, que la minoría dominante se apropie de los recursos perteneciente a los ciudadanos, por no ejercer un debido control mediante el voto, realizando denuncias por corrupción, declaraciones en medios de prensa, etc.
Una ciudadanía comprometida es lo que necesita nuestro país para progresar. Eso es indudable. Ahora, ¿estamos preparados los argentinos para brindarle un verdadero compromiso a nuestro país? Esa pregunta es difícil de contestarla, debemos hacer un análisis interior cada uno.
Lo que si es real, es que el compromiso es progresivo, al igual que el conocimiento. Se empiezan con las pequeñas cosas, y se siguen con las más grandes, de lo general a lo particular, de lo universal a lo específico.
De seguro cada uno encontrara maneras diferentes, pero la realidad es que de alguna manera tenemos que empezar si queremos mejorar el país.

1 comentario:

Enzo Bruni dijo...

Gracias Daniel, Me sirvio Mucho para el Colegio :P, Sigui poniendo Cosas esta bueno como le explicas porque lees una vez y ya se entiende,
Nos Vemos en Mariscal 2010?
Jajaja,