miércoles, 24 de marzo de 2010

34 Años del golpe militar

Hoy, 24 de marzo de 2010, se cumplen 34 años del golpe de Estado más brutal y sanguinario que tuvo que sufrir la Argentina en su historia.
Justamente el 24 de marzo de 1976 Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti lanzaron la proclama en la cual declararon que la república no podía solucionar por vías institucionales sus conflictos internos y, por ello, se hacía necesario la intervención de las Fuerzas Armadas.
Algunas de las tristes declaraciones de estos militares en la proclama fueron las de “terminar con el desgobierno, la corrupción y el flagelo subversivo, y sólo está dirigida contra quienes han delinquido y cometido abusos del poder”. Obviamente, nada de eso se cumplió.
El nuevo gobierno se autotitulo “Proceso de Reorganización Nacional” y algunas de sus primeras medidas gubernamentales no fueron las más felices, ejemplo de ello es que establecieron la pena de muerte para quienes hirieran o mataran a cualquier integrante de las fuerzas de seguridad, la clausura del Congreso Nacional, el reemplazo de todos los miembros de la Corte Suprema de Justicia por jueces adictos al nuevo régimen, el allanamiento y la intervención de los sindicatos, la prohibición de toda actividad política y la imposición de una fuerte censura sobre todos los medios de comunicación.
Siguiendo con la inefable “reorganización” ubicaron en casi todos los ministerios a militares, excepto en los de economía y educación. Las gobernaciones también fueron adjudicadas a miembros de las tres fuerzas, y las intendencias, en su mayoría, a civiles militantes de partidos políticos como el radicalismo o el peronismo.
Eso sin contar con los excesos que se cometieron con respecto a las constantes y repetidas violaciones a los Derechos Humanos. Miles de detenidos en centros clandestinos, torturados y presionados por militares dejaron un total de aproximadamente 30.000 desaparecidos.
Fue un proceso muy duro de sobrellevar para la sociedad argentina, y lo sigue siendo aún. Vestigios de las heridas que se han generado aún perduran en las personas que vivieron esos días desde el 1976 hasta el 1983 en donde cayó la junta militar. El dolor ha traspasado las generaciones, ya que también hay hijos de personas desaparecidas que buscan a sus familias biológicas.
Pero considero que este día, como los que le precedan, deben servir para poder pensar, reflexionar sobre que hicimos y que nos llevo a eso. No es de buen argentino olvidar que como lo dice Juan Gelman “El golpe del ’76 se dio con un consenso social bastante grande, sobre todo en la pequeña burguesía urbana y en los sectores urbanos”.
Como ciudadanos fervientes de justicia debemos proponernos otros lemas con independencia del “NUNCA MAS”.
El fortalecimiento de la democracia. Que la misma no se vea resquebrajada por crisis económicas, políticas, sociales, culturales o la que fuere. Es imperante que todos participemos en ese fin tan enorgullecedor y enaltecedor para lograr que ningún otro autoritario se adueñe del poder de manera ilegítima.
Los problemas de la democracia los debemos resolver con más democracia, con mucho más diálogo, consensos, acuerdos, y vistas hacía el bien común.
La crisis de representatividad política sufrida en el 2001 fue resuelta por las vías constitucionales y reglamentarias pertinentes. Todo un ejemplo a tomar en cuenta para los años de futuras dificultades institucionales.
El objetivo de los políticos actuales es darle mayor democracia y república a nuestra Nación, y entender que el disentir no es pelear, y que la mejor manera de criticar es proponer y no censurar. Esos son los objetivos actuales en lo que respecta a los dirigentes de hoy, o por lo menos deberían serlos.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

1 comentario:

Guille_3333 dijo...

Militares vende patria!! El propio general Videla argumentaba en un reportaje realizado por la periodista María Seoane:
No, no se podía fusilar. Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina, cambiante, traicionera, no se hubiere bancado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta cinco mil, 10 mil, 30 mil. No había otra manera. Había que desaparecerlos. Es lo que enseñaban los manuales de la represión en Argelia, en Vietnam. Estuvimos todos de acuerdo. ¿Dar a conocer dónde están los restos? Pero ¿qué es lo que podíamos señalar? ¿El mar, el Río de la Plata, el Riachuelo? Se pensó, en su momento, dar a conocer las listas. Pero luego se planteó: si se dan por muertos, enseguida vienen las preguntas que no se pueden responder: quién mató, dónde, cómo? DIOS!!! Y ENCIMA GOZA DE PRISION DOMICILIARIA!! DA UN POCO DE BRONCA!! Guille F.